martes, 11 de agosto de 2015

Otra de la Josefa Errázuriz o la dueña de casa resultó ser una peuca.

A propósito de lo "descuidada" de la alcaldesa de mi querida Providencia, a quien se le han extraviado algunos millones de pesos, alguien comentó mi posteo en que, por razones obvias, digo que la vieja resultó ser una peuca. El paladín de las causas perdidas me dijo que tratar de peuca a la señora alcaldesa era una falta de respeto, que todos debían ser tratados respetuosamente porque de lo contrario invalido o debilito mi posición. Incluso el muy santurrón (me tinca DC) dice "pero bueno, se es educado de la casa para todos o para ninguno.." y no contento con ello agrega "Un posición política no puede sesgar una posición humanista"
Siguiendo mi costumbre habitual, bien poco me interesa la opinión de los lectores, pero aclaremos juntos los puntos: en general, el respeto se gana porque es algo que no se merece “per  se”, salvo obviamente aquello que tiene que ver con los aspectos relacionados con la vida personal (respeto por opciones sexuales - tan de moda últimamente - políticas, religiosas y morales). El respeto debido a un persona pública, lo cual es ciertamente el puesto alcalde, se gana. El respeto proviene de las acciones realizadas en favor de la comuna, su comportamiento honorable, su transparencia, su tolerancia, de las virtudes que en el desempeño de su cargo ha demostrado tener. La susodicha alcaldesa, antes de ser electa (con un escandaloso acarreo de “nuevos” electores a la comuna, la desidia de otros muchos y, por supuesto, con un montón de viejas weonas, olvidadizas y crédulas que votaron por ella) no descansó un minuto difamando la actuación del alcalde Cristián Labbé, sin demostrar nada. De hecho, hubo una auditoría de parte de la Contraloría General de la República que no encontró nada objetable en el desempeño del señor Labbé. Eso es falta de respeto. Falta de respeto es que preste la Municipalidad a un sobrino para que realice su fiesta de matrimonio. Falta de respeto es que existan 165 millones de pesos perdidos.

No me parece que sea una falta de respeto decir que la señora en cuestión resultó ser una peuca. La falta de respeto la comete ella respecto de lo que debe ser y hacer un alcalde.

¿Qué por ser mujer no tengo derecho de decir que los ladrones son ladrones? ¿Qué no tengo derecho a decir que la vieja (creo que no es joven) es una demagoga?. Esos derechos no son privativos de los hombres… no son privativos de aquellos que insultan permanentemente a la gente de derecha acusándonos al menos de “fachos”. No señor, no acepto que alguien pretenda "educarme". Mis padres se encargaron de ello y me enseñaron sobre todas las cosas a llamar pan al pan y sal a la sal, a ser honesta, a no robar, a decir lo que pienso y a no bajar jamás la guardia frente a una pléyade de lobos vestidos de oveja que a la primera te morderán por la espalda. Estoy aburrida de conductas tibias e inconducentes y no pienso en violencia, pienso en la justicia, en lo que es correcto, en lo que debe ser acorde a los principios morales básicos que rigen una sociedad civilizada.

Por último, que una posición política no puede sesgar una posición humanista, es lo más absurdo que puede alguien decir. ¿Qué es? ¿pseudo intelectualismo? ¿Un intento básico de decir que un “humanismo” implica que se debe - por alguna macro razón metafísica - obviar comportamientos reñidos con la honestidad?

Según algunos, humanismo es “una actitud filosófica y ética que hace hincapié en el valor y la agencia de los seres humanos, individual y colectivamente y, por lo general prefiere el pensamiento crítico y las pruebas (racionalismo, empirismo) sobre la doctrina establecida o la fe (fideísmo).” Yo creo en ese humanismo, que a diferencia de lo que escribió el perguétano, hace perfectamente  sentido con una posición política como la mía, la cual es la libertad, la democracia, la competencia, el emprendimiento, el estado pequeño, la educación libre y de verdad (con objetivos), la libre expresión, etc. No, no me sesga, me complementa y obviamente el sesgado es el que vea el mundo a través de un solo y miope telescopio.

Soy enfática en refrendar que la “dueña de casa” que iba a cambiar el “nefasto” gobierno comunal de don Cristián Labbé, resultó ser peor que la supuesta enfermedad. Aparte de cambiarle el nombre a la Avenida 11 de septiembre, no hemos visto ningún progreso significativo y sí hemos visto conductas que rayan con la ética…. Si,  pues, resultó ser una peuca de primer nivel.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario