A propósito de lo "descuidada" de la alcaldesa de mi querida Providencia, a quien se le han extraviado algunos millones de pesos, alguien comentó mi posteo en que, por razones obvias, digo que la vieja resultó ser una peuca. El paladín de las causas perdidas me dijo que tratar de peuca a la señora alcaldesa era una falta de respeto, que todos debían ser tratados respetuosamente porque de lo contrario invalido o debilito mi posición. Incluso el muy santurrón (me tinca DC) dice "pero bueno, se es educado de la casa para todos o para ninguno.." y no contento con ello agrega "Un posición política no puede sesgar una posición humanista"
Siguiendo mi costumbre habitual, bien poco me interesa la opinión de los lectores, pero aclaremos juntos los puntos: en general, el respeto se gana
porque es algo que no se merece “per se”, salvo obviamente aquello que
tiene que ver con los aspectos relacionados con la vida personal (respeto por
opciones sexuales - tan de moda últimamente - políticas, religiosas y morales). El respeto debido a un
persona pública, lo cual es ciertamente el puesto alcalde, se gana.
El respeto proviene de las acciones realizadas en favor de la comuna, su
comportamiento honorable, su transparencia, su tolerancia, de las virtudes que en
el desempeño de su cargo ha demostrado tener. La susodicha alcaldesa, antes de
ser electa (con un escandaloso acarreo de “nuevos” electores a la comuna, la
desidia de otros muchos y, por supuesto, con un montón de viejas weonas, olvidadizas y crédulas que votaron por ella) no descansó un minuto difamando la actuación del
alcalde Cristián Labbé, sin demostrar nada. De hecho, hubo una auditoría de parte de la
Contraloría General de la República que no encontró nada objetable en el
desempeño del señor Labbé. Eso es falta de respeto. Falta de respeto es que
preste la Municipalidad a un sobrino para que realice su fiesta de matrimonio. Falta de respeto es que existan 165 millones de pesos perdidos.
No me parece que sea una falta de respeto decir que la
señora en cuestión resultó ser una peuca. La falta de respeto la comete ella
respecto de lo que debe ser y hacer un alcalde.
¿Qué por ser mujer no tengo derecho de decir que los
ladrones son ladrones? ¿Qué no tengo derecho a decir que la vieja (creo que no
es joven) es una demagoga?. Esos derechos no son privativos de los hombres… no
son privativos de aquellos que insultan permanentemente a la gente de derecha acusándonos
al menos de “fachos”. No señor, no acepto que alguien pretenda "educarme". Mis padres se encargaron de ello y me enseñaron sobre todas las cosas a llamar
pan al pan y sal a la sal, a ser honesta, a no robar, a decir lo que pienso y a
no bajar jamás la guardia frente a una pléyade de lobos vestidos de oveja que a
la primera te morderán por la espalda. Estoy aburrida de conductas
tibias e inconducentes y no pienso en violencia, pienso en la
justicia, en lo que es correcto, en lo que debe ser acorde a los principios
morales básicos que rigen una sociedad civilizada.
Por último, que una posición política no puede sesgar
una posición humanista, es lo más absurdo que puede alguien decir. ¿Qué es? ¿pseudo
intelectualismo? ¿Un intento básico de decir que un “humanismo” implica que se
debe - por alguna macro razón metafísica - obviar comportamientos reñidos con
la honestidad?
Según algunos, humanismo es “una actitud filosófica y ética que hace hincapié en el valor y la
agencia de los seres humanos, individual y colectivamente y, por lo general
prefiere el pensamiento crítico y las pruebas (racionalismo, empirismo) sobre
la doctrina establecida o la fe (fideísmo).” Yo creo en ese humanismo, que a diferencia de lo que escribió el perguétano, hace perfectamente sentido con una
posición política como la mía, la cual es la libertad, la democracia, la
competencia, el emprendimiento, el estado pequeño, la educación libre y de
verdad (con objetivos), la libre expresión, etc. No, no me sesga, me
complementa y obviamente el sesgado es el que vea el mundo a través
de un solo y miope telescopio.
Soy enfática en refrendar que la “dueña de casa” que iba a cambiar el “nefasto” gobierno
comunal de don Cristián Labbé, resultó ser peor que la supuesta enfermedad. Aparte de
cambiarle el nombre a la Avenida 11 de septiembre, no hemos visto ningún
progreso significativo y sí hemos visto conductas que rayan con la ética…. Si,
pues, resultó ser una peuca de primer nivel.
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