martes, 13 de mayo de 2014

La reforma tributaria, educación gratuita y otras hierbas.

El estado debe asegurar a sus ciudadanos una educación pública con acceso universal, es decir que ningún hijo de esta tierra sea discriminado por ninguna razón en términos de poder acceder a la educación básica y secundaria. En este sentido, claramente es un derecho. Lo que no es un derecho es que haya jóvenes que tengan mejores rendimientos que otros y que por tanto tengan mejores oportunidades de desarrollo individual y personal en la vida. La educación universitaria o superior,  tradicionalmente, ha sido accesada sólo por los mejores alumnos que el sistema produce.
Respecto de la gratuidad, hay dos cosas fundamentales: una de ellas es que esa gratuidad no existe dado que “alguien” tiene que pagar los costos de dicha educación. En el caso de la gratuidad directa para el alumno, el que paga es el Estado, en otras palabras, todos nosotros. Segundo, la universidad, un sistema selectivo- eliminatorio. Es decir, entra una cantidad determinada de alumnos y terminan una cantidad menor (sólo se titulan los mejores), por lo cual es lejos lo menos “igualitaria” posible. La definición que se presenta el día de hoy es la de quién financiará el sistema (o cada uno de manera particular o todos conjuntamente), a quiénes, por cuántas veces y qué se va a hacer con los gastos de quienes no sean capaces de terminar con sus carreras.
En términos de principios, es claro que todos los seres humanos son iguales pero en la práctica no hay uno igual a otro y el sistema de igualdad a la fuerza siempre - históricamente - ha terminado en un fracaso rotundo. En este sentido, soy partidaria de que el estado financie a quien debe estar en la educación superior por sus méritos y esfuerzos y que permita acceso subsidiado a quienes integren la educación técnica superior. Financiar a todos sin cortapisas de ninguna especie, en pos de una manida igualdad inexistente es francamente insostenible.


Respecto de los tributos, éstos son una obligación de los ciudadanos con el Estado. Son las personas y sus organizaciones económicas y sociales quienes pagan tributos al estado para que éste pueda desempeñar su rol (protector, igualador, contralor , etc). Esos tributos son llamados impuestos de los cuales hay de muchas clases y que hoy se pretende modificar para obtener los recursos para la famosa educación superior gratuita.


Yo soy de los que se oponen a esta educación gratuita sin cortapisas, porque es ilógica, porque no se muestran las definiciones del cómo y a quienes, porque es francamente absurdo el sólo pensar en una sociedad que financie a miles de alumnos que no van a terminar la universidad de ninguna manera, porque no se define la cantidad de veces que los beneficiados puedan acceder al beneficio, porque no hay una definición de qué es calidad en educación, porque además el sistema hoy funciona (mal o bien) y no nos cuesta ningún adicional y si es aprobada esta reforma, nos costará 8.000 millones de dólares que tendremos que pagar entre todos.
Si alguno(a) es de los que piensa que esta reforma no tl va a afectar, es porque seguramente no toma azúcar, no tiene auto, no tiene interés en tener una segunda vivienda, no bebe alcohol, no fuma, gana menos de 500 mil pesos, no compra parafina, no compra gas, y tienes un empleador que está feliz con el cambio de reglas. Si es así, créanme que lo entiendo y lo lamento...





3 comentarios:

  1. Tus palabras me resultan llenas del sentido más escaso del mundo, el común. Pensar que cuando uno altera una parte del sistema no lo altera todo, es francamente una posición miope y antojadiza. Muchos creen, a lo mejor bien-intencionadamente, que pueden llevar a cabo reformas de base idealista y que estas funcionarán per se al ser "buenas". La porfiada realidad dice cosas muy distintas y conduce a destinos diferentes.
    Bien por tu análisis, pero no olvides que "Initium saoientae timor hominus"

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  2. Pastelito.......de las finanzas.......


    En el 2006 se descubre un desfalco entre los años 2003 y 2006(gobierno de lagos) de más de 1200 millones de dólares en ferrocarriles del estado, uno de los más grandes de la historia de Chile. Saben quién era el director de EFE entre esos años Alberto Arenas.
    Se crea una comisión investigadora a cargo de los diputados Cristián Monckeberg y Claudio Alvarado. Los que recomiendan expresamente que el señor Alberto Arenas quede fuera de todo cargo público.
    El 2006 la electa presidenta Bachelet hace caso omiso y coloca a Alberto Arenas en hacienda como director de presupuesto hasta 2010
    En el 2008 Alberto Arenas es investigado por la contraloría por gastos irregulares no justificados por un monto de 1.500 millones de pesos. Contraloría declara “Gran parte de la documentación solicitada no fue entregada oportunamente, debido a que, según lo informado por el jefe de la División de Gestión Interna, ésta se encontraba extraviada, motivo por el cual contraloría efectuó una denuncia a la Policía de Investigaciones”.

    El 2013 Alberto Arenas (Ex director de presupuesto) enfrenta una demanda conjunta con Sergio Bitar, (Ex Obras Públicas), por fraude al fisco en el séptimo juzgado de garantía de Santiago por entrega de fondos públicos por un monto de 30 mil millones de pesos para medidas de mitigación de la autopista 5 sur.
    Y como si fuera poco nuestra querida presidenta Michelle lo acaba de nombrar ministro de hacienda encargado de la nueva reforma tributaria, así que afírmense bien niños porque ahora con raja nos dejan los calzoncillos puestos.

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    1. Arenas descarriló a EFE y ahora quiere descarrilar a Chile!

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